jueves, 8 de noviembre de 2012

El tiempo se mueve.

¿Alguna vez te habías parado a pensar qué pequeño es el mundo? Y que si el mundo es pequeño, tú lo eres aún más... Algo semejante a un grano de arena.

Un grano de arena que se desplaza gracias al viento por una gran playa, una hormiga que recorre el suelo en busca de alimento, una persona en una gran ciudad, todo demasiado pequeño.

El mundo gira tan lento pero a la vez tan rápido que no tenemos en cuenta cada instante que pasa. Ese momento en el que te dispones a realizar un pequeño trayecto en una ciudad llena de personas que como tú son pequeños granos de arena que forman la playa, aquellos que el viento dispersa desplazándolos sin cuidado y sin pensar.
Pero qué pasaría si por un momento nos parásemos a pensar de la misma forma que te detienes a la espera de que el semáforo se ponga en verde y el flujo siga en movimiento y fuéramos conscientes de lo que ocurre. Podríamos ver tantas cosas...
A la señora mayor que va cogida del brazo por su marido dando un paseo por la tarde, al joven de la bici que se desplaza a una velocidad mayor que el resto que vamos andando y que no se detiene a pensar en el tiempo, al padre que lleva a su hija o a su hijo a la práctica de cualquier deporte o a realizar cualquier actividad, aquella chica que corre con sus cascos escuchando música, o a ese hombre que saca de paseo al perro... El tiempo se mueve.

Se mueve y a diferentes velocidades, a los jóvenes les va demasiado rápido, a la gente mayor demasiado lento quizás.. pero nadie se para a pensar en lo que en realidad significa.

La esperanza de vida media del mundo ronda sobre los 68 años aproximadamente teniendo en cuenta la longevidad que muestran algunos países y lo joven que puede llegar a ser la población de otros.
68 años que ya son bastante, así como 816 meses, 24.837 días, 596.088 horas, 35.765.280 minutos ó 2.145.916.800 segundos... todo meramente números que en realidad no sirven para  nada porque la gente sigue despreciando e infravalorando el significado del tiempo hasta que se dan cuenta de que ese tiempo se consume y de que pronto estará cerca el final, es entonces cuando se arrepienten de haberlo desperdiciado.

Está claro que las personas tendrían más en cuenta el valor del tiempo si viviera con un reloj que determina las horas de vida, los años que le quedan a esa persona... cosa que de momento no se dispone de los medios que predigan dicho dato.

Quien sabe si es la última vez que vas a ver a esa persona que pasa al lado tuyo esperando a que el semáforo se ponga en verde, lo que le deparará el futuro a cada una de las personas que te rodea y que se mueven al ritmo que lleve su tiempo, pero hay algo que sí deberías saber.

Deberías saber que la mayoría de las cosas tiene arreglo excepto la muerte, que pase lo que pase las cosas cambian, se mueven y eso hace que el mundo gire, que estás a tiempo de cambiar todo lo que forma de ti, lo que te rodea.

"Todavía tengo tiempo para hacer lo que quiero hacer" ¿De verdad lo piensas? ¿De verdad vas a seguir así?

Todo es una cadena, cada eslabón tira del siguiente y así sucesivamente como la savia asciende por el tronco de un árbol. Lo que hagas hoy formará parte de tu mañana... ¿pero qué pasaría si todo se acabase mañana? ¿Estarías satisfecho de todo lo que has hecho con tu vida, con tu tiempo?

Pierde el miedo, pierde todo aquello que te impide volar, pierde las presiones, la opinión social que tus actos o tus pensamientos pueda traer. DISFRUTA. Disfruta de cada uno de los segundos que tiene tu vida, de cada momento, de cada sonrisa o de cada lágrima.

Tu vida, es tuya, tu tiempo es tuyo. No esperes a que llegue el día en el que sea demasiado tarde para volver atrás tras lamentarse de haberlo empleado mal. Carpe diem

No esperes a que el reloj llegue a 0.


► Mañana empieza hoy