Hoy en
día, tenemos los momentos marcados y limitados temporalmente hablando. Un día
son 24h; un mes sobre 30, 31 días; un año 365 días o a veces 366… y así con
todo. ¿Pero realmente esos periodos de tiempo se cumplen o son significativos?
Mucha
gente tiene como coletilla en estos últimos días del año la frase “año nuevo,
vida nueva” pero nunca es así. Ojala. Las cosas no cambian por estar en un año
nuevo, en una década diferente, un nuevo milenio… ni si quiera porque los Mayas
predijeran hace miles de años que el mundo se acababa este año.
Es
cierto que cada año trae cosas nuevas, nuevos momentos, nuevas oportunidades y
que lo quieras o no, son diferentes a los otros años. Flujos de gente, gente
nueva que conoces, gente que se va de tu vida; a veces para volver más tarde o
para no hacerlo nunca. Nuevos lugares a conocer, nuevas situaciones, nuevos
estilos de vida… Sí, todo cambia, pero en ningún momento se puede hacer borrón
y cuenta nueva. Esos datos por mucho que intentes borrarse siempre estarán escondidos,
ocultos a la vista, pero siempre estarán ahí y te marcarán como cualquier otra
cosa.
Sin ir
muy lejos a lo que yo quiero llegar, el 2012 ha sido un año diferente, muy
diferente para mí, pero no por ello malo.
Es
cierto que he tenido momentos en los que casi acabo conmigo misma. Estrés,
exámenes, selectividad, el último año en el instituto, la universidad, el irte
a vivir a otro lugar… Pequeñas cosas que pueden desembocar en grandes problemas
si es así como los quieres ver.
La vida
no es una carrera de resistencia, de fondo en pista, no son lisos, ni tampoco
es que tengan siquiera cuatro vallas que tengas que saltar, ya pudiera. Es una
carrera en la que tan pronto puedes y tienes que subir una montaña como si
bajas a una depresión, es un no parar. Y realmente es difícil, pero siempre se
hace
mucho más fácil si tienes ayuda y a gente que te acompañe durante todo el
trayecto.
La
verdad es que de lo último quejarme no puedo, porque si lo hiciera sería una
verdadera egoísta y desagradecida, por ello, es momento de darle las gracias a
todas esas personas que han estado conmigo durante todo este años, llevándome
de la mano, a veces en brazos, durante este pequeño tramo de camino en mi vida.
Desde
el primer momento, no puedo dejar ni atrás ni olvidarme al primer apoyo que he
tenido. Mis padres. Me han ayudado en cuanto han podido, me han aguantado la
mala hostia y me han animado en los momentos de bajón. Sin ellos no hubiera
podido conseguir ni una pequeña parte de lo que he ganado este año. Con ellos,
adjunto al pequeño enano al que echo de menos no tenerle por casa dando guerra
y haciéndome sonreír cada día. Gracias por animarme y por darme una razón por
la que seguir adelante pequeño.
Y a mi tati, siempre ha sido un gran apoyo, alguien esencial en mí que desde el primer momento me enseñó que no todo se queda en el límite que pongamos a las cosas o que otros pongan, que siempre se puede más, se puede seguir adelante y conseguir todo aquello que te propongas con empeño y dedicación. Gracias por ser otra razón por la que no desistir y seguir hacia delante aunque no estés tan cerca como me gustaría.
Y a mi tati, siempre ha sido un gran apoyo, alguien esencial en mí que desde el primer momento me enseñó que no todo se queda en el límite que pongamos a las cosas o que otros pongan, que siempre se puede más, se puede seguir adelante y conseguir todo aquello que te propongas con empeño y dedicación. Gracias por ser otra razón por la que no desistir y seguir hacia delante aunque no estés tan cerca como me gustaría.
Prosiguiendo,
a esos pequeños míos que han venido junto a mí en el camino emprendido ya el
año pasado. A mi idiota favorito y al que más quiero, Felipe, por seguir
aguantándome y apoyándome cada día, por sacarme de quicio de vez en cuando, por
haber confiado en mí y por haberme hecho sonreír y ser feliz durante todo este
tiempo. A mi enano, Darío, que desde que le conocí se ha convertido en mi
segundo hermano aunque solo le vea en las competiciones. Que me ha hecho
sonreír, me ha dado los mimos que muchas veces necesitaba y que me hace hacer
un poco más el tonto de lo normal con tal de no aburrirnos y no desanimarmos. A
mi princesita, Samuel, a quien le he conocido este año y quien ha estado ahí
cuando le he necesitado dando guerra y haciéndome reír.
A mis
orquillas. A mi rubia, Yara, porque desde el día en que la conocí (y de eso ya
hace…) ha estado siempre ahí, preocupándose por mí, alegrándose como nadie y
ayudándome a progresar. Una de las mejores consejeras, confesoras y amigas que
puede haber. A mi querida sis, Nerea, esta pequeña loca que desde que la
conozco no ha habido ningún momento triste ni malo con ella, quien está ahí
cuando la necesitas y con quien ningún momento resulta aburrido. A mis pequeñas,
Henar y Alina, esas renacuajas que siempre me hacen sonreír, con quien los
ratos de compañía siempre son buenos y quienes comparten parte de mi locura.
A todos aquellos de mi familia particular que ayudan como nadie cuando lo necesitas, con quienes los momentos son únicos y a los que debo mucho. Gracias.
A todos aquellos de mi familia particular que ayudan como nadie cuando lo necesitas, con quienes los momentos son únicos y a los que debo mucho. Gracias.
También
tengo que dar las gracias a dos personas encantadoras a las que he conocido
este año de verdad y que desde hace ya unos cuantos meses han estado ahí
apoyándome y ayudándome como nadie. Procedentes de La Rioja: Óscar, mil gracias
por ser el subnordown que eres animándome cuando me he encontrado mal,
haciéndome ver el lado positivo de las cosas y por haber estado ahí cuando lo
he pasado mal. Nunca olvides qué es lo que de verdad importa de las cosas, las
opiniones del resto dan igual, lo importante es la crítica que se hace uno
mismo, esa es la única sincera que podemos tener.
Inma, pequeña mía, esa hermana pequeña que me he agenciado y que desde el
primer “hola” ha estado ahí conmigo. Quién ha reído conmigo, llorado, vivido y
con quien he sido feliz durante estos últimos meses. Muchísimas gracias por
estar ahí, por ser esa parte de mí que me falta y por entenderme cuando nadie
lo hace. Siempre nos quedará alucifliparnos.
Muchas
gracias a una persona en especial que aunque nuestros principios no fueron los
mejores y prejuzgamos ambos al respecto ha sido, es y será una persona
importante en mi vida. Enrique, pequeño mío, muchísimas gracias por haberme ayudado
a abrir los ojos cuando estaba en un pozo y haberme animado a seguir moviendo
los brazos para poder salir a flote. Por haberme ayudado a dar un sentido
diferente a las cosas y por estar ahí cuando lo necesito.
Gracias,
de corazón, a esos hermanos mayores que me he echado. A mi príncipe azul,
Sergio, por animarme, por hacerme reír, por ayudarme, por siempre estar ahí
dándome guerra y queriéndome matar, por tener una razón por la que sentirse
bien y hacerme sentir siempre como en casa. A mi reciente hermana mayor,
Xinara, porque en el último mes y desde que te conocí me has ayudado,
escuchado, aguantado y animado como nadie excepto tú sabe. Espero que el
próximo año sigamos así y pueda ya ir a Asturias, patria querida a darte un
abrazo muy fuerte y darte las gracias en persona.
Gracias
a mi trío calaveras sin quienes no hubiera podido hacer muchas cosas. A mi
protectora y encantadora hermanita, Raquel, a quien también he conocido este
año de verdad, quien está cuando la necesito y a quien echo de menos cada día.
A su querido novio, el mío amante, Chamorro, mi fiel pilar y compañero de clase
quien me anima y me mima haciéndome sonreír y cuidándome cada día. Y por
último, a mi Alice, mi pequeña, loca, quien está ahí siempre, quien me falta
bastante últimamente, a quien le echo de menos y quien ha hecho muchísimo por
mí desde que la conozco. Gracias por entenderme como tú haces y por estar ahí.
A mi
cuqui más petardo y deathless de la historia, Roberto. Gracias por estar ahí
siempre, por ayudarme, por estar siempre tendiéndome la mano para saltar los
obstáculos que me encuentro. Por las risas y las sonrisas que me has hecho
sacar cuando estaba mal, por entenderme y por hacer lo imposible para que esté
bien.
A mis
nuevas vecinas y compañeras de entrenamiento. Marinas mías, muchísimas gracias
por estar ahí acompañándome en esta nueva etapa de mi vida. Marina, mil gracias
por todo lo que has hecho por mí, por tener a alguien con quien reírme cuando
lo necesite en aquel pueblo tuyo y por haberme abierto los brazos como nadie lo
ha hecho.
Gracias
a esa nueva familia que ha aparecido ante mí. A mis ineftas. Isabel, gracias
por estar ahí, por haberme acogido sin haber dicho nada al respecto sobre cómo
soy, por ayudarme cada día en cada paso, por estar ahí cuando he necesitado un
abrazo, hablar, hacer el tonto o reír. Por ser mi feota, por conseguir hacerme
sentir bien cuando estoy mala y por poder tenerte en mi vida. A mi guarrilla
rubia, Paula, la mejor compañera de fiestas. Por hacerme reír, por tener un
apoyo cuando lo necesito, por confiar en mí y por esos buenos días encantadores
que solo tú das y por hacerme ver que el
tiempo es lo de menos, que llegar se llega siempre. A mi vecina y compañera de
novatadas, Eva. Por hacerme pasar una de las mejores semanas de mi vida, por
escucharme y ayudarme, por hacerme reír y hacer que la vuelta a casa de la
universidad sea más amena. A mi juju favorito, Elena. Por demostrarme que las
cosas no son tan distintas entre el resto de la gente, por ayudarme a ver como
es la gente, por tenerte tan cerca y poder contarte mis movidas. Siempre nos
quedará como incomprensible la mentalidad de algunas personas…, ni de coña, lo
conseguiremos todo, verás. Y por último a mi alegre Sidorella, mi princesa por
sorpresa. Esa chica que se sentaba detrás en clase y que me ha hecho reír como
nadie. Gracias por estar ahí, por confiar en mí, por dejarme tenerte en mi vida
y por poder contar contigo siempre. Mil gracias por todo chicas, os debo mucho.
A mis
pequeñas princesitas, porque aunque nadie o casi nadie pueda entender lo que
significan para mí son mucho en mi vida. Son las únicas que consiguen hacerme
reír cuando nadie puede, las únicas que me hacen desconectar del mundo,
olvidarme de las cosas que preocupa y se le pasan por la cabeza al resto del mundo.
Por ser una motivación y una sonrisa permanente.
Gracias
a esa persona que se cuela en tu vida sin llamar a la puerta ni presentarse
casi y que te hace ver que no andas equivocada con algunas cosas que piensas,
que no todo es imposible y hay que ser positiva, que algunas conceptos en
verdad no existen y que consiguen tirarme teorías por la borda. Que le echas de
menos y que con solo sonreír te da tranquilidad.
A ese profesorado que han estado ahí apoyándote y animándote desde el primer momento.
Muchísimas gracias por todo: Lourdes, Begoña, Mari Cruz, Berta, José Luis y Lourdes. Y a
mis “preparadores físicos” quienes han conseguido junto con ellas, ayudarme a
entrar en la carrera que quería, Chusgel, Nico, Michel, gracias.
Tampoco
me puedo olvidar de dar las gracias a mi familia venteña, quien ha estado
apoyándome en cada paso, en cada momento durante este año y otros anteriores.
Quienes te animan a seguir adelante y a no rendirte nunca, porque también te
enseñan y te ayudan a ver que no todo está perdido como se piensa, que todavía
hay esperanza, que es lo último que se pierde y que una sonrisa puede mover
medio mundo. Gracias por ayudarme a crecer como persona y estar ahí siempre al
filo.
Y no puedo olvidarme por nada de esa parte que ha formado parte de mi desde que nací
y que consiguió hacerme realidad un sueño con toda su mejor intención, a esa
otra familia que se viste de blanco y verde dos veces al año, gracias.
Gracias
por último, a mis pequeños Roberto y Guillermo por hacerme sentir bien cuando
voy al pueblo. A todos los que directa o indirectamente habéis formado parte de
este año, que formáis parte de mí, y que espero que el año que viene sigáis ahí
o al menos no os alejéis mucho. Por todo el apoyo dado y la ayuda que he
necesitado.
Muchísimas
gracias a todos por estar ahí, por conseguir hacerme ser quién soy, porque una
persona no es solo de por sí lo que ella es, es también todas aquellas personas
que le rodean y forma parte de ellas.
Ahora
ya puedo despedir tranquila este 2012. Próspero año 2013, esperemos que nos
depare más momentos como los de este año.