"I'll wrap my hands around your neck so tight with love, love, love... A thousand times I tempted fate, A thousand times I played this game, A thousand times that I have said, To..."
Me quité los auriculares y los dejé colgado alrededor de mi cuello mientras me disponía a abrir la puerta de casa. Estaba cansada, llevaba ya días entrenando fuerte y aquello me estaba pasando factura.
Abrí finalmente la puerta y entré cerrándola tras de mí, dejé las llaves en el mueble de la entrada y entré a mi habitación. Una pequeña luz rosa procedente de mi móvil iluminaba de forma intermitente aquel lugar, alguien me había escrito. Cogí una toalla que colgaba del pico de la puerta y me la pasé por la frente y el cuello secándome el sudor mientras me acercaba a coger el móvil y mirar de quién procedían aquellos mensajes.
Lo desbloqueé y allí estaban... Cuatro mensajes de él. Suspiré y los ignoré, necesitaba despejarme y relajarme antes de enfrentarme a ello. Necesitaba una ducha.
[...]
Ya cambiada me dejé caer en la cama con el móvil en la mano, leyendo detenidamente los mensajes recibidos. Había dos nuevos. Suspiré y me armé de valor para contestarle, algo simple, sin mucho sentimiento... Hacía ya días que aquello no era lo mismo, que la relación con aquel chico con el que llevaba compartiendo mi vida tanto tiempo había cambiado, había perdido el color y todo mi interés hacia él.
Un mensaje nuevo. Vi el nombre del autor en la parte superior de la pantalla y sonreí involuntariamente. Accedí a la conversación y le contesté. En su perfil ponía "Escribiendo...". Parecía ayer cuando le conocí. Sthepen era un compañero de clase. Nos habíamos conocido a principio de curso y en seguida nos hicimos amigos. Era simpático, alto y fibrado sin llegar a estar mazado con unos increíbles ojos de color verde claro que contrastaban con su pelo negro carbón. Tenía un aire misterioso que hacía que te fijaras en él sin quererlo.
Sthepen: Te recuerdo que tenemos que hacer el trabajo de clase esta tarde.
Lo sé, a las 4 estaré en la universidad :Yo
Sthepen: Allí te veo :P
Sonreí apagando la pantalla del móvil y levantándome para prepararme.
[...]
La tarde se desenvolvió tranquila y resultó ser muy relajante. Estuvimos haciendo el trabajo entre risas y tonterías. Me sentía a gusto con él, sabía como animarme y como hacer que todo fuera más ameno.
Llegué a casa y recogí las cosas que tenía dispersas por la habitación. Un pitido me sobresaltó. Cogí el móvil y miré la pantalla. Se me había olvidado por completo que había quedado con Bruce aquella tarde, decía que en breve llegaba. Y así fue, en cuestión de minutos sonó el timbre y tras la puerta de mi habitación se asomó aquel chico que me resultaba incluso un tanto desconocido, sonriente.
Se sacudió su corto pelo castaño de las pequeñas gotas de agua que lo cubría de la condensación. Su sonrisa y su silueta atlética se acercó a mí, buscando mis ojos con los suyos. Con un brazo me rodeó la cintura y agachó su cabeza (era más alto que yo) para darme un pequeño beso sobre los labios. Sonreí incómoda y me abracé a él para evitar mirarle a los ojos.
- He pensado que igual te apetecía ir a dar un paseo por el parque... está precioso con las hojas caídas.- Asentí en sus brazos y me separé de él para buscar mi abrigo y mi gorro. Me abrigué y nos dispusimos a salir de casa.
Paseamos en silencio hasta el parque, bueno, yo paseé en silencio escuchando todas las anécdotas y sucesos que le habían ocurrido durante todo el día. Tenía razón, el otoño había dejado una estampa espectacular llena de colores. Comenzamos a pasear por uno de los caminos de tierra que bordeaban las diferentes fuentes y árboles del parque, soplaba una suave brisa que hacía que las hojas de los árboles se deslizaran más lentamente hasta que finalmente tocaban el suelo. Una lluvia amarilla de hojas.
Pensándolo bien, no me reconocía a mi misma. Cómo podía ser que aquella chica que estaba allí, dada de la mano de un chico espectacular que muchas envidiaban, se diferenciara tanto de la que horas antes había estado sentada en una biblioteca riéndose. Me paré en seco y le solté la mano.
- ¿Sarah? - Bruce se giró y me miró sin comprender. Me cerní a mirar al suelo, a las hojas que se encontraban bajo mis botas y a mi alrededor. Me encogí levemente de hombros y bajé mi cazadora de las mangas para conseguir ocultar mis manos en ellas.
No me salían las palabras, no sabía muy bien qué decir, ni qué pensar... - Lo siento, pero yo no puedo seguir así... Se acabó, lo siento.- Y sin mirarle si quiera a los ojos me di la vuelta y eché a correr. El viento comenzó a soplar más fuerte y el frío me azotó las mejillas que comenzaron a dolerme. No sabía donde ir, no sabía si volver, dejé llevarme.
Me detuve en una puerta y toqué el timbre. En cuestión de segundos se abrió ante mí y un rostro desconcertado me miró al otro lado de esta. Me ardían las mejillas y a pesar de que estaba helada tenía calor de la carrera. Mis ojos se cruzaron con los suyos, acercó su mano a la mía que la tenía apoyada en el marco de la puerta mientras intentaba recuperarme.
Su contacto me dio un calambre un tanto especial y sin pensármelo, cogí aire y me acerqué a él lo suficiente como para posar mis gélidos labios en los suyos. Cerré los ojos y todo fue muy rápido. Un instante después tenía mis manos enredadas en su pelo en la nuca y en su cuello. Las suyas a la altura de mi pecho desabrochándome el abrigo. Se separó levemente de mí, para poder mirarme y me quitó el abrigo sin perderme de vista y tras este, el gorro.
Bajó su cálida mano por mi cuello, rozando mi hombro, recorriendo mi brazo hasta acariciar el dorso de mi mano con su pulgar. Miré aquellos ojos verdes con lágrimas en los ojos y sin evitar aquel contacto me abracé a él.
Me guió hasta su habitación. Notaba como mi móvil vibraba en el bolsillo de mis pantalones, cada vez con mayor frecuencia, aproveché para echarle un vistazo en lo que Stephen se fue a la cocina a por un vaso de agua, pero no me hacía falta mirar para saber de quién eran todas aquellas notificaciones.
20 llamadas perdidas. 87 Whatsapp.
Bruce <3 : Sarah?
[...]
Bruce <3 : Por favor, contéstame, necesito una explicación de todo esto.
[...]
Bruce <3 : Sarah, estoy preocupado, llámame.
[...]
Bruce <3 : Te quiero.
Aquellos eran solo alguno de todos los que había recibido. Me giré y vi a Sthepen apoyado en el marco de la puerta con un vaso en la mano. Me incorporé de rodillas dejando el móvil a un lado y le hice señales para que se acercase. Dejó el vaso de agua en la mesa y se acercó al borde de la cama, le cogí de la mano y le hice sentarse a mi lado.
- Sarah.. ¿Por qué? - Su voz sonaba dulce y con matices de sorpresa. Eso hacía que todo su misterio me cautivara aún más. Me encogí de hombros y llevé mi mano a su mejilla, le acaricié con delicadeza sin dejar de mirarle a los ojos. Sonreí y a su vez lo hizo él. Nos acercamos poco a poco hasta que nuestros labios se rozaron.
Comenzó a vibrar y a brillar de forma intermitente la pantalla de mi móvil. Miré de reojo. Llamada de Bruce. Noté la mirada de Stephen clavada en mí, le miré mientras cogía a tientas el móvil con la mano. Pulsé la tecla de apagado hasta que el móvil dejó de emitir señal de vida alguna. Sonreí dejándolo a un lado y le volví a besar. Stephen me siguió el beso, me rodeó con sus brazos y en un movimiento me colocó sobre sus piernas.
Todas mis preocupaciones se fueron de un carpetazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario