Lo último que buscabas, o quizás no, esa herida provocada por un cuchillo afilado. Esa herida que no deja de sangrar, que te ahoga y ayuda a asfixiarte. "¿En serio? ¿De verdad?" esas preguntas se pasan por tu cabeza pareciéndote lo suficientemente idiotas, estúpidas que no sería necesarias ni plantearlas para obtener la respuesta, pero duelen, abren más la herida, desgarran tu carne y se juegan tu vida a una carta.
Pero supongo que todo es diferente, que nada volverá a ser lo mismo, y en sí eso quiero, que sea diferente, que sea mejor.
Quiero perderme en ese paraíso en el que no hagan falta las palabras, que los silencios lo digan todo, que cada lágrima signifique un millón de sonrisas, que cada abrazo sea mil "te quiero", en el que las miradas no maten, si no que sean las que te den calor cuando te quedes helada en un mini polo norte, que cada segundo que pase sea mejor que el anterior, que cada día sea una nueva historia que contar... un paraíso, en el cual no importen las cosas, si no los sentimientos.
Para todo veneno hay un antídoto, toda herida tiene su tirita, los silencios dicen mas que 1000 palabras y las lagrimas son aquello que el corazón no puede expresar.
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