viernes, 2 de agosto de 2013

Una estrella se perdió en el cielo.

Un día le pregunté a una estrella a qué debía su brillo, su estela, encontrándome con la única y simple respuesta del silencio, la ignorancia acerca de uno mismo.

Desde ese día, la estrella se lo pregunta cada día, cada momento y cada instante, el por qué.
Por qué ella es así, creándole la eterna duda, el continuo pensamiento a cerca de la respuesta. Preocupándose. Desesperándose y con todo ello, siendo infeliz.

La volví a ver. Apagada, triste y taciturna. Había perdido aquella luz, ese brillo que le caracterizaba y le hacía especial.

Claro está que en esta vida solo puedes elegir entre el conocimiento o la felicidad.
               Que por mucho que digas que el conocer y conocer te hará libre, sabedor de todo y con ello feliz es mentira.

Pero todo tiene un límite. Cierto que puedes llegar a conocer las cosas de pe' a pa' pero... al conocerlas de verdad te asaltará la duda, otro por qué, cómo... acerca de un pequeño componente de ese conocimiento llevándote a un bucle que difícilmente tendrá fin o que simplemente el fin de tu existencia acabará con él pero sin llegar a puerto.

¿Y la felicidad?
             Quien llegara a poseerla.
Soñar con ella, desearla... pero tenerla... solo unos pocos privilegiados son capaces y tienen la oportunidad de poder codearse, descubrirla y saborearla. ¿Su secreto?
                                                                La ignorancia.

Aquel ser que sea ignorante hallará la felicidad, ese estado de plenitud en el que rebosas de una sensación especial.. ¿mágica?

A eso no puedo dar respuesta.
              No la he saboreado ni de cerca.
                               Y nunca lo haré.

Me acerqué a la estrella y le pregunté el por qué de su cambio. De la pérdida de su sonrisa. Su luz. Su forma de verla... y ella solo me devolvió una cara descompuesta y llena de malestar y de duda.

No supo responderme.
    Solo decía que desde aquel día, desde que esa pregunta salió de mis labios todo había cambiado. Había estado todos los días buscando la respuesta a mi pregunta pero ya como curiosidad propia y por su bienestar que por el mero hecho de cumplir y contestarme.

Ante mi sentimiento de culpabilidad y ante su malestar le volvía a realizar otra pregunta:

                 - ¿De verdad merece la pena malgastar el tiempo buscando los por qués en vez de disfrutar de todo aquello que está disponible y al alcance de tu mano?

La estrella se encogió de hombros mirándome dudosa y con miedo a no saber si hacía mal en no saber contestar. Sonreí y me encogí de hombros por empatía.

                 - Nuestro tiempo es corto aunque parezca que seguiremos teniéndolo durante mucho, pero en realidad, no es así. Quién sabe qué puede ocurrir mañana o cualquier día y cuánto tiempo nos queda.
 "Carpe Diem"
       No pierdas el tiempo en buscar el sentido a las cosas. Vívelas. Trata de ser feliz, brillarás como  nunca antes has brillado y solo así cuando mueras, tu luz seguirá brillando en el cielo a pesar de tu ausencia, del paso del tiempo. Será tu recuerdo.

La estrella asintió y volvió a brillar, a sonreír... encontró un sentido de por qué seguir brillando. Pasó a ser ignorante y pudo ser feliz.

                    Y eso queridos míos es la psicología, o parte de ella.

La parte que colabora con la psiquiatría. Que nos hace crearnos un mundo con unos objetivos al los que alrededor todo gira, despreocupándonos y alejándonos de toda realidad, verdad o todo aquello que nos haga entrar en ese "infinito" bucle del conocimiento y que nos quite la felicidad como fin último.

¿Bonito, verdad?

Para mí no. Mi desgracia es ser realista aunque algunos me tachen de pesimista y negativa.

Veo la realidad. La conozco. Me enerva que el resto del mundo no la entienda y vivo con el "temor" de que un día me vaya de la lengua y arruine la vida a más de uno (psicológicamente o mentalmente hablando).

Curioso que quiera estudiar aquello que se limita a alejar a la gente de la realidad para proporcionarle la felicidad. Aquella que es inalcanzable para mí.

         ¿Por qué? Bueno, podría buscar la respuesta pero realmente no me sacaría de muchas dudas ni arreglaría nada, por lo tanto, es innecesario.

Parece bonito y apetitoso que te ofrezcan aquello que la mayoría ansia tener y puede tener en su mano pero que para ti sea simplemente algo platónico.

      Una vez me paré a pensar. Descubrí que solo podría "ser feliz" y que lo mejor para mí, sería encontrar aquello que me alejara de mí misma. De todos mis pensamientos. Que me hiciera olvidar. Ignorar.

Al igual que la estrella. Todo aquello que te hace ignorar es lo que te hace feliz.

Ella se cruzó con un cometa que con la larga estela que dejaba en el cielo le hacía perder la razón. Todo desaparecía a su alrededor y solo quedaba en el oscuro e intenso azul del cielo la estela y la luz de aquel cometa.

                                  Y todo perdió sentido.

Llévame allí donde las estrellas pierden el norte.
Donde los cometas van a morir.
Donde el color del cielo sea tan intenso y oscuro que me impida ver.
Donde tú seas esa luz que me alumbre, me guíe y haga que el resto esté en penumbra.
Donde lo único que esté permitido sean las sonrisas y risas.
Donde los besos y los abrazos sean la base y sustentación de nuestras vidas.
Donde cada pequeño detalle sea un mundo. Y donde cada lágrima derramada sea de alegría. Donde seas el timonel de nuestro barco en las arduas aguas de esta vida.
Donde las palabras sobren cuando nuestras miradas se crucen.
Allí donde todo lo que me pueda herir sea tu malestar y que con nuestra luz sea posible sanar y curar. Donde las cosas pierden el sentido y el valor.
Allí donde me pueda perder, olvidar e ignorar.

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