lunes, 9 de mayo de 2016

Con lluvia en las pestañas.

Un escalofrío me recorrió toda la espalda. Él me estrechó aún más contra sí mismo mientras deslizaba sus manos debajo del bajo de mi sudadera y las posaba en mi cintura realizando pequeñas caricias con sus dedos. Estaban calientes y aquel calor se agradecía, incluso llegó a mis mejillas que acabaron sonrojadas. Mi respiración se entrecortó momentáneamente mientras mi corazón empezaba a latir con más fuerza y más deprisa, aquella era la mejor sensación que podía sentir, así me hacía sentir él.

Sonreí a su vez y coloqué mis manos sobre las suyas, aún notaba sus labios sobre mi cuello y el aire de su respiración me producía un pequeño cosquilleo. — ¿Y cuál es mi sorpresa? No creo que puedas superar el tenerte aquí.- Entrecerré los ojos, relajándome en sus brazos mientras flirteaba con él. Mis dedos sobre los suyos y él suavemente los entrelazó.

Como respuesta tuve un pequeño mordisco en el cuello seguido de un beso. Me mordí el labio mientras sentía cómo él se reía suavemente, sus labios se posaron en mi oreja. — Primero tienes que cerrar los ojos y confiar en mí.- susurró. Obedecí de inmediato con un nudo en el estómago de los nervios. 

Me hizo girar sobre mí misma y me agarró con seguridad mis manos. Andamos unos metros, rodeados del suave viento que por momentos se había ido cargando de humedad. Iba a llover de un momento a otro. 

Doblamos un par de esquinas y continuamos andando en silencio por un par de calles. Poco después, tal como había predicho, comenzó a llover y la lluvia nos empezó a cubrir de pequeñas gotas de agua. Nos detuvimos y se separó de mí por un momento, dudé entre abrir los ojos por un instante pero sus dedos rozaron con suavidad mi mejilla y decidí mantenerlos cerrados. Deslizó su dedo pulgar empapado de las gotas de lluvia que habían bañado mi cara por mi labio inferior, separándolo levemente del superior. Un pequeño subidón de adrenalina recorrió todo mi cuerpo y por un instante deseé que posara sus labios sobre los míos.

Posó su mano libre en la parte baja de mi espalda, realizando círculos con su dedo pulgar sobre mi piel y se pegó a mí. Sus labios rozaron suavemente los míos, mojados. Llevé mis manos a su cuello y entrelacé mis dedos con su pelo. Me moría por saber cómo sabían sus labios.

Abre los ojos y mira detrás tuyo. -susurró separándose levemente de mí, sin soltarme. Abrí los ojos y me encontré con los suyos, divertidos y ansiosos. Sonreí. Me giré en sus brazos y miré hacia donde me decía, no vi nada, había vuelto a jugar conmigo. Desilusionada suspiré.

¿Qué tal si lo miramos mejor así..? - murmuró y encendió una pequeña luz de color azul sobre aquella pared. Parpadeé varias veces librándome de las gotas de lluvia que se encontraban en mis pestañas, intentando creerme lo que estaban viendo mis ojos.

En la pared había una flecha apuntando hacia arriba dibujada con una "N" encima. Justo sobre aquel dibujo que brillaba y resplandecía de color luz se encontraba la repisa con una pequeña cajita. Le miré pidiéndole permiso y la cogí. 

Abrí la caja. Dentro había un pequeño mensaje en una hoja de color "este es nuestro punto de partida" y el dibujo de un pequeño coche.  Le miré e hizo un pequeño gesto con la cabeza indicándome un coche. Estreché su mano sonriendo. Aquello no había hecho nada más que empezar. 

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