Una pequeña variación de tu temperatura corporal, sientes un escalofrío mientras intentas respirar profundamente cerrando los ojos. Suspiras y te muerdes el labio recordando cada momento pasado, cada sonrisa, cada lágrima ...
Quién te iba a decir a ti que tras todo lo recorrido, tras esas ganas inmensas de acabar con todo, al final lo ibas a echar de menos. Pero así es, pasan los años, cada vez mucho más rápido, casi sin que te des cuenta y ahí estás, frente a un acantilado, lista para saltar hacia el siguiente trozo de tierra... ¿Lista? ¿Segura? ... entonces te haces esas dos preguntas a ti misma y te frenas en seco. Miras hacia abajo, toda la pendiente y ese abismo que se forma entre el fin de una cosa y el inicio de otra. Decides coger aire girarte un segundo hacia atrás y ver todo lo que has completado, todo lo que has vivido...
Se crea de repente un pequeño paseo liso y decides seguirlo. Lo continuas y a medida que avanzas sobre él te van llegando recuerdos, momentos que al recordarlos los vuelves a vivir como si estuvieras allí en ese momento, o como si hubiesen sucedido la tarde anterior. ¿Quién te iba a decir a ti que cuando todo acabase, te entrarían ganas de que ocurriese todo lo contrario?
Y ahí estás, seis años después has cambiado, física y mentalmente hablando, pero sigues siendo la misma. La misma niña, ahora crecida, ilusionada por empezar algo nuevo, como cuando a un niño le regalan un juguete. Has vivido momentos de risas, llantos y también otros que si hubieras podido, los habrías ahorrado, pero en definitiva, ahí estas, has conseguido completar esa carrera de fondo que se te planteó al principio de hace ya seis años, te has caído durante esa carrera, te has levantado pero has sabido llevar el ritmo y llegar al final.
Este es el momento en el que estás entrando en meta y lo das todo de ti misma, para demostrar que aparte de haber conseguido todo, de haber logrado salvar todas las distancias, todavía te quedan fuerzas para lucirte e imponerte al pequeño tramo de "sprint" que tienes. Es el momento en el que a pocos metros, tienes tu meta, tu final de carrera, el momento en el que todos los que te quieren y te han apoyado, están ahí para aplaudirte, animarte y darte la enhorabuena por todo lo que has conseguido. Es tu momento, y como en todo fin, no pueden faltar las lágrimas que consigan hacer brillar tus mejillas, que desemboquen en la comisura de tus labios al formar una sonrisa.
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