domingo, 12 de abril de 2015

Cierra los ojos, párate a pensar.


Caminaba distraídamente ajena de todo lo que me rodeaba por la calle, escuchando únicamente el sonido producido por mis zapatos.
Llevaba tiempo queriendo sacar aquellas palabras que desde hacia tiempo me quemaban... Pero nunca llegué a pensar que me dolerían tanto, que serían capaz de crear un vacío en mi interior, que serian las mismas que harían querer llorar pero que a la vez me lo impedían.

Sin pensarlo más, metí la llave en la cerradura y con un simple giro esta se abrió para mí mostrándome la entrada a ese portal que por primera vez me parecía frío. Arrastré mis pies pesados por las escaleras, subiendo por inercia hasta llegar a enfrentarme a la puerta de casa.

Realicé un gesto similar y respiré hondo antes de finalmente abrir la puerta, aquella puerta que me protegería del resto... "Al fin en casa" --pensé- y sí, al entrar el ambiente era cálido, olía a hogar pero no era lo que necesitaba, me faltaba algo. Dejé las llaves en el mueble de la entrada y entré en mi habitación para tirarme finalmente sobre la cama derrotada, abatida y... Ahí se acabó toda mi fortaleza.

Rompí a llorar en silencio, busqué a tientas la almohada y me abracé a ella hundiendo mi cara para intentar silenciar mis sollozos.
Todo se había acabado, nada volvería a ser lo de antes, desde hacia tiempo que no lo era... Pero por primera vez en mucho tiempo me sentí sola, desarropada e indefensa. Llegué a dudar de si no estaría haciendo una locura.

Con lágrimas en los ojos cogí el móvil y busqué en mis contactos. Todo me recordaba a él. Necesitaba ese aire incluso para sobrevivir. Di la vuelta a este y lo escondí bajo el edredón. Valía ya esa situación, era momento de sonreír y de vivir feliz y contenta con todos aquellos que me rodeaban, que me querían... Y para ser sinceros no me acuerdo de más.

Caí dormida del cansancio con las mejillas ardiendo y bañadas en lágrimas. No sé si soñé, pero lo que ahora me persigue cada noche es con que soñar, con que levantarse cada mañana... Y es difícil, es difícil dejar de querer a alguien que lo ha sido todo para ti...y supongo que fue por eso por lo que al día siguiente nada más despertar cogí el móvil y le escribí un mensaje, uno que no llegaría nunca a recibir..

11 Abril 2015. [8:30 am]

Sé que estarás molesto con todo lo que ha pasado, que no sé cómo te habrás tomado todo y que probablemente tú estés mejor que yo... Pero no quiero que pienses que esto lo hice porque dejara de quererte o por algo por el estilo, si lo hice fue porque confié en ti, te quise como nunca he llegado a querer a nadie, llegaste a conseguir que te dejará conocerme tal y cómo soy, en todas mis facetas de niña, madre, amiga, amante... Un todo y eso es algo que nadie ha conseguido ni creo que consiga a corto|medio plazo... Y sí, te quiero, y es por eso por lo que escribo esto, porque solo me sale llorar, porque me duele como si me cortaran cada vez que estamos juntos y ni nos dirigimos la palabra, cuando nos evitamos... Y sé que fue decisión mía, pero de verdad que lo necesito sino no podría seguir con todo. 
Y ahora que esta cama se me hace inmensa sin ti, solo decirte que te echo de menos, que te quiero y que solo quiero y espero que seas feliz, que el haberme conocido no te haya supuesto demasiado dolor de cabeza y que tienes todo el derecho y mi permiso para olvidarme. Que mil gracias por todo lo que me has dado y que espero que algún día encuentres a la persona con la que de verdad quieras compartir tu vida, por la que seas capaz de luchar independientemente de quién o qué se te ponga por delante.
Que lo siento, siento que todo acabara de esta manera y siento que en tanto tiempo no haya conseguido hacerte estar bien y feliz. Nunca te olvidaré ni dejaré de quererte aunque sea lo único en lo que tenga que pensar ahora...

Y seguí llorando durante horas, días y todo cada día iba a peor...

Pero bueno, como dice la canción... "Todos los días sale el sol, chipirón" y no por ello hay que dejar de sonreír.

No hay comentarios:

Publicar un comentario