domingo, 26 de abril de 2015

Time to do or die.

Tic. Tac. Tic. Tac...

Se escuchaba como un eco sordo el  movimiento de la manecilla de los segundos del reloj de madera que se hallaba colgado en la pared. El ambiente era cálido en aquel recogido apartamento y en el aire se respiraba un suave aroma un tanto hogareño. Alejándose el sonido de aquel reloj en un cuarto no muy lejano solo se oían susurros y risas casi imperceptibles. 

Al otro lado de la puerta, sobre el animado edredón que vestía la cama, se encontraban dos jóvenes recostados cuyos rostros se enfrentaban e intercambiaban miradas y sonrisas inconscientemente. Era una estampa muy tierna que incluso podría llegar a ser un tanto empalagosa a los ojos ajenos pero aquello no parecía importarles a ellos. Las miradas que ellos intercambiaban he de reconocer que tenían algo especial, mágico, quizás magnético y por ello les mantenía unidos... tenían un brillo especial. 

Una suave risita salió de la chica cuando él le acarició la mejilla con la palma de su mano sonriendo a su vez... ambos cerraron los ojos y el magnetismo se hizo aún más intenso cuando sus rostros se aproximaron y sus labios se rozaron con delicadeza. Fue entonces cuando todo se quedó en silencio. El reloj del salón se quedó mudo y en aquella estancia solo se oían las respiraciones de ambos, sobraban las palabras y el tiempo se había detenido.

Y no es que este hecho fuera puntual, sin importar el lugar o el momento, siempre que estaban juntos aquello sucedía. Cualquiera podría fijarse si se detenía y se paraba a pensar levemente sobre todo aquello que les rodeaba pero nadie era consciente de ello, todo el mundo anda demasiado ocupado con sus preocupaciones y con sus intereses como para dejarse llevar alguna vez por la magia que ofrecían los momentos.

- ¿Has encontrado ya la máquina del tiempo para detenerlo?- dijo ella con una sonrisa mientras se cepillaba el pelo sin dejar de mirarle.- Mira a ver, porque sino al final voy a tener que secuestrarte y no creo que eso le haga mucha gracia a tus padres.- prosiguió la chica mientras él le miraba con cara graciosa, esperanzada de poder algún día encontrarla.  Ella dejó el cepillo sobre el escritorio, se acercó a él y se sentó sobre sus piernas. Un cariñoso beso sonó en la mejilla de él acompañado por dos sonrisas.- Te quiero.

"Home is wherever I'm with you."

Home.


Y las olas se llevaron el recuerdo.

El cielo era gris y estaba encapotado, la arena se movía bajo sus pies como si tuviera vida propia intercalado con el suave y gélido baño del agua del mar. Sus huellas se podían ver desaparecer a lo largo de toda la orilla, el bajo de sus pantalones vaqueros tenía una tonalidad más oscura debido al agua y una sudadera le protegía del viento. Desde que era pequeña y creía recordar, el sonido del mar había conseguido calmar y relajar sus angustias y preocupaciones pero las que rondaban actualmente por su cabeza no habían conseguido sucumbir a su "medicina".

Hace ya algún tiempo que su reloj de muñeca había dejado de funcionar y las agujas se habían quedado petrificadas en aquella esfera de cristal. Todo había cambiado y ella lo sabía, pero el tiempo había pasado y las heridas no se curaban solas. Sin saber exactamente la razón o el motivo había sentido la necesidad de aparecer allí, en aquella desértica playa cuando el cielo amenazaba tormenta y sabía que aquella situación no le agradaba en absoluto. Metió su mano en el bolsillo y de él sacó el reloj, suspiró y lo miró con detenimiento, intentando identificarlo cuando ya se conocía de memoria cada milímetro de él, sus texturas, su forma, echaba de menos su sonido...

- Te esperaré, te lo prometo. Llámame idiota o lo que quieras pero no sé cómo lo hiciste, como me engañaste y cómo conseguiste que no me pudiera enfadar contigo, no me imagino todo esto sin ti.

El recuerdo de cada momento le abrumaba, le llegaba incluso a doler, y después de todo estaba en aquella playa sola, sin noticias, sin la mínima muestra de preocupación. El tiempo se había acabado y ya iba siendo hora de tomar una decisión definitiva: Time to do or die.

Do or die.

Apretó con  fuerza en su mano el objeto y armó el brazo hacia atrás, su respiración se aceleró al igual que el latido del su corazón...

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