Recostada sobre la cama acompañada de un cuaderno y un boli se encontraba la joven tumbada. De fondo se escuchaba una larga lista de reproducción de música un tanto deprimente, melancólica, supongo que acorde al momento al que ella vivía.
Tumbada de lado y con la mejilla acomodada en un cojín tenía la mirada vidriosa y perdida en algún punto de la habitación al que no conseguí dar sentido alguno. A medida que la música cogía más fuerza sus ojos se volvían más débiles y se podía ver cómo alguna lágrima se precipitaba. En el cuaderno había escrito frases sin sentido, no conseguía dar forma ni sentido a las palabras y a todo aquello que le rondaba por la cabeza. Qué irónico. Siempre había querido escribir algún relato, una novela si le fuera posible y nunca se había visto capaz de ello, en cambio, si pudiera transmitir toda su historia a papel le podría dar hasta para una saga completa.
Cambió de canción y sin poder evitarlo empezó a llorar desconsoladamente. La frustración y la pesadez de la monotonía podía con ella y más aún cuando se juntaban con todas aquellas canciones que de una forma u otra le recordaban aquella parte que aún le dolía de aquella historia. Se incorporó como pudo y cogió su cuaderno. Agarró el boli e intentó escribir algo pero sus lágrimas al caer sobre este hicieron que la tinta de los apuntes anteriores se corriera y manchara el resto de la hoja. Tiró de la hoja con un gesto hábil y rápido, la arrugó y la tiró al suelo con rabia, se llevó las manos a la cara e intentó limpiarse las lágrimas.
Aquel dolor era insoportable y sabía de qué era, era un paso pero inútil pues a pesar de que conocía la solución a sus problemas no veía viable que fuera posible, prefería acabar con todo antes que volver a sentir aquellos cuchillos que una vez le atravesaron. Sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo y se abrazó a sí misma mientras se apoyaba contra la pared para no caerse.
Y allí estaba ella. Aquella muchacha que siempre estaba feliz alegre, que conseguía sacar las sonrisas a todo el mundo y a la que daba gusto verla en su día a día. Aquella que se prometió que nunca escribiría sobre amor y que nunca dejaría engañar ni enamorar; la que no dejaba que nadie entrara en su vida, la que no se dejaba conocer y que al final, cayó y pagó las consecuencias.
Difícil es conseguir que alguien te haga feliz y te alegre el día con solo una sonrisa, difícil y al fin y al cabo placentero; pero también difícil y doloroso que esa misma persona sea la misma que sea capaz de hacerte daño.
La canción dejó de sonar y al momento comenzó a sonar otra. Iba de sentimientos y de amor, como todas las canciones, pero siempre había tenido un sentido alegre y de superación para ella. Intentó sonreír y movió la cabeza hacia los lados intentando quitarse de sus pensamientos anteriores. Cogió de nuevo el cuaderno y el boli e intentó dibujar algo, evadirse, pero siempre acababa pensando en lo mismo.
Pasó la página y suspirando hizo un rápido recuerdo de todos aquellos momentos en los que había sido feliz, aquellos momentos únicos que al final el tiempo se llevó. Comenzó a escribir...
"Hola.
No te haces a una idea de cuánto me gustaría que estuvieras aquí, de poder gritarte, decir todo lo que ahora mismo siento y de poder conseguir llorar y deshacerme de todo este cúmulo de sentimientos que hoy me hacen estar así. De que finalmente me abrazaras y pudiera tranquilizarme a fin de hablar las cosas... Si de algo me he dado cuenta en todo este tiempo es que yo no he tenido la culpa aunque culpable me sienta de todo lo que nos ha pasado. Lo siento pero es así. Hice todo lo posible por ayudarte a ser feliz, lo que no he hecho nunca por nadie y todo lo demás que ambos sabemos, no es la primera vez que te lo digo.
Me duele estar así. Me duele verte dar todo por alguien que te hizo daño y que en cambio no muevas ni un dedo por quien te lo dio a ti... y ¿Sabes lo que pasa? Que más me dolería si te volviera a ocurrir... y te digo esto porque es lo que me pasa a mí, porque estoy cansada de ver a la gente que me quiere sufrir por mí, por tu culpa, porque seas un puto niñato indeciso a la espera de alguien que solo le hace caso cuando le interesa... y sin comerlo ni beberlo te has convertido en alguien así, y no vale que me digas que te conozco, que tú no eres así... pero te hace ser así.
El caso es que estáis todos contentos y felices, ¿no? todos menos yo como siempre quise, por ello, me voy, me voy para no volver, me voy para ser feliz y ya que tú no lo has querido ser conmigo para que lo seas con quien tú quieras. Sin arrepentimientos, sin nada, has sido tú el que nunca quiso hablar del tema, de las cosas y el que acabará pagando sus errores cuando se de cuenta.
Solo espero que seas feliz y estés bien, que yo intentaré hacer lo mismo y espero que consiga a alguien que realmente me haga dar cuenta que el tiempo que malgasté estando mal por ti fue inútil y que tengo otras formas de ser feliz. ¡Ah, sí! por último, dale recuerdos a quien maneja tus hilos, cuando seas capaz de cortarlos y ser libre, me avisas para felicitarte..."
Y sin saber por qué acabó riendo, era aquello lo que le habían dicho que hiciera. Sonrió y se recogió el pelo detrás de las orejas.
Cerré el libro y lo coloqué en la estantería.
Hay dos tipos de historias de amor: las que nos cuentan en los libros que aunque siempre hay algún componente triste los finales siempre acaban siendo felices y las que ocurren en la vida real, todos aquellos líos tras los cuales supongo que hay algo a lo que agarrarse y seguir adelante pero aún así no las veo mucho sentido.
Y es que aún así hay veces que olvidamos que obra titulada "La historia de mi vida" la escribe uno mismo y el actor o la actriz protagonista de esta es cada uno. Que las relaciones en las que hay alguien quien es quien mueve los hilos son tóxicas finalmente acaban envenenando y no te digo aún más si hay otras relaciones derivadas.
Pd: te quise, te quiero y te seguiré queriendo... pero odio la parte de tener que cuidar a la mascota en la que esta sea quien marque nuestra vida.
Y es que aún así hay veces que olvidamos que obra titulada "La historia de mi vida" la escribe uno mismo y el actor o la actriz protagonista de esta es cada uno. Que las relaciones en las que hay alguien quien es quien mueve los hilos son tóxicas finalmente acaban envenenando y no te digo aún más si hay otras relaciones derivadas.
Pd: te quise, te quiero y te seguiré queriendo... pero odio la parte de tener que cuidar a la mascota en la que esta sea quien marque nuestra vida.
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