sábado, 11 de febrero de 2012

¿Alguien puede decir basta por mi?

Amanece como todos los días. El sol sale con la misma fuerza haciendo elevar las temperaturas lentamente, la gotas del rocío que se encuentran sobre las hojas de los árboles reflejan su luz creando una pequeña ilusión multicolor. En algún lugar, en algún corral cantará un gallo al amanecer. En otro anochecerá. Empieza y acaba un nuevo día a la vez en distintos lugares del mundo, nada ni nadie sabrá qué ocurrirá ese día, pero nunca es como empiece, si no como se acabe.

Los ojos te empiezan a picar. Arrugas los labios, la nariz y das vueltas en tu cama intentando prolongar tu tiempo de dormir, pero ya es imposible, estás despierto. Empiezas a abrir poco a poco los ojos y la claridad se ciega escasos segundos. Un nuevo día empieza.
Empieza a transcurrir el día y simplemente encuentras malas noticias que hacen que tu humor, tus ganas con las que empezaste el día vayan disminuyendo y empieces a necesitarlas para poder seguir. Un golpe. Lo aceptas e intentas seguir hacia adelante esperando que el día mejore. Otro golpe. Quedas resentida y sin saber como sobrellevarlo. "Solo han sido un par de golpes, eres fuerte, puedes con ellos, lo sabes" intentas decirte, pero cuesta más llevarlo a cabo. Y la cosa no se acaba. Golpes y más golpes te siguen dando. "¿No podrán parar ya?, quiero ser feliz". Y parece que todo va en contra tuya, que todas las cosas malas se han puesto de acuerdo para hundirte, para reducirte en lo más mísero y matarte por dentro. "Por favor, basta, no puedo aguantar más" pides, suplicas a quien pueda controlarlo, pero al parecer nadie te escucha, y sigues tirando hacia adelante, a punto de romperte por dentro, cosido levemente y a punto de deshacerte. Te entran ganas de llorar, de tirarte por el suelo, hacerte una bola e intentar que el mundo se pase por encima tuyo, que te aplaste, que te destroce y desaparecer de todo. "¿Puede irme peor?" "¿Por qué a mi? todo me pasa a mi..." Impotencia, rabia, debilidad... un cúmulo de sensaciones te invade por dentro, te corrompe y solo quieres que pare.

Nadie dijo que fuera fácil. Las cosas fáciles no son atractivas. Por mucho que desees en algunos momentos que todo sea más fácil, más sencillo de conseguir... si realmente lo fuera, no lo querrías. Vivimos en un mundo en el que hay que sobrevivir, en el que sobrevive el más fuerte y rindiéndose a la primera uno no consigue nada. Una sola razón, un solo motivo puede hacer que tu vida cambie, puede hacer que tires hacia adelante y logres sobrevivir. ¿No crees que haya razones? Todo el mundo tiene sus razones, por muy perdido que ande, por muy solo que esté, por mucho que se odie a sí mismo, siempre hay un pequeño rayo de luz de esperanza, un motivo por el que seguir adelante, una razón por la que no abandonar, por no tirar la toalla. Si algo quieres, tienes que luchar por ello, nadie va a traértelo en bandeja, nadie va a luchar por ti, nadie va a poner un voto de confianza en ti si tú no lo pones.

Puede que en momentos te sientas así, impotente, que estés hasta las narices de todo y que no quieras luchar, esa sensación de que todo va contra ti, todo el mundo, pero no... no te engañes, el único rival, tu único enemigo, eres tú mismo, tú te pones tus limitaciones. Cuando el mundo se ponga así contigo, recuérdalo, hay motivos por los que seguir adelante que al conseguirlos tendrán recompensa, como mínimo la satisfacción propia de haberlo conseguido. Si el mundo se pone a malas contigo, muéstrale que tú puedes con él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario