jueves, 16 de febrero de 2012

Es cansado hacer todo el rato lo mismo.

Decisiones, decisiones y más decisiones. Hay momentos en los que estas decisiones, bueno, el hecho de tener que tomarlas puede llegar a agobiar.

Llega un momento en el que mires al lado que mires para seguir adelante tienes que elegir. Te encuentras en una especie de desierto en el que alrededor de tus pies tienes un círculo del que salen un montón de lineas, un montón de caminos que van, vete tú a saber donde, pero que si quieres seguir hacia adelante, vas a tener que tomar uno. ¿Cómo elegir?

Aunque parezca mentira, nuestra vida se basa de elecciones y decisiones, las cuales nos van moviendo por diferentes espacios, lugares y situaciones, algunas más bonitas, otras más feas y detestables, pero así es la cosa. Las decisiones son algo que tarde o temprano tendrás que tomarlas y son las que marcarán el resto de tu vida. ¿Pero por qué tanto agobio? Las cosas a su tiempo, adelantarlas no sirve para nada sino para dar un posible lugar al error.

Decidir qué queremos o qué hacemos, depende de nosotros pero con ello también quiere decir que somos responsables de las consecuencias, sean buenas o sean malas y que si tomamos en algún momento una mala decisión no demos todo por perdido, que igual tiene solución y te devuelven a otro circulo donde salgan más caminos.

Caminos y más caminos, en eso consiste la ruta de nuestra vida. Como dijo Antonio Machado: "Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar"

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