Abres los ojos, y solo ves oscuridad. Parpadeas rápidamente y empiezas a ver destellos de color rojo, naranja, destellos intensos, que te ciegan y hacen que te empiecen a picar los ojos. "¿Qué está pasando?" te preguntas desorientada, intentando salir de esa oscuridad y que te dejen de picar y doler los ojos por esos destellos.
Llega un momento en el que te encuentras tumbado en el suelo, te cuesta respirar y sigues viendo oscuridad y entre ella, destellos rojos y naranjas que dan luminosidad a su alrededor haciendo que la oscuridad parezca presentar vida. Y entonces sientes como una punzada en el corazón. Das un pequeño grito ante el dolor y te retuerces en el suelo, como si te estuvieran dando golpes, y te des cuenta o no, tu cuerpo se queda sin oxígeno y empiezas a toser intentando eliminar todo el dióxido de carbono que respiras. En un intento de levantarte te vuelves a caer al suelo, con mayor intensidad en las punzadas, cerrando con todas tus fuerzas los ojos y queriendo que todo acabe, pero con lo más importante que se te pasa por la cabeza... "¿Qué está pasando..? ¿Por qué?"
Y en un momento, en una décima de segundo te das cuenta. Algo está muriendo y tú lo estás sufriendo con ello. Destellos rojos, naranjas, parecen que cobran vida... cierto, son como aspiradoras, como cualquier ser que consuma las almas de otros para poder vivir, y en efecto, este lo está haciendo, se está llevando la vida de lo que se muere, y consigo la tuya. ¿Adivináis que puede ser?... elemento que se suele considerar como uno de los cuatro elementos de la naturaleza, e increíblemente la puede llegar a producir a esta daños irreversibles...
Impotencia, rabia, dolor..., pero especialmente impotencia es lo que siento al ver un incendio o al ver como el fuego se lleva la vida de los seres vivos. La mayor parte de los incendios se producen por acción del hombre, ya sean provocados intencionadamente o no, pero aún así tenemos la culpa de ellos, de ver como hectáreas y hectáreas de montes, bosques y pinares se queman cada año por descuidos nuestros o por grilladas de cabeza de los perturbados o también llamados pirómanos que disfrutan con ello. De verdad... ¿Qué se les puede pasar por la cabeza a esta gente para cargarse una de las posesiones más valiosas que tenemos en este mundo? Aunque mucha gente no lo tenga en cuenta, lo es, son parte de nuestros pulmones, los pulmones de la Tierra quienes convierten el dióxido de carbono en oxígeno para que podamos respirar y así ellas vivir, por unos lugares en los que se puede descubrir nuevos mundos y de los cuales se pueden disfrutar...
¿De verdad nadie se da cuenta? Y a pesar de todo, de todos los intentos por hacer que estas catástrofes no ocurran, siguen sucediendo, y cada año perdemos en el mundo más masa forestal. En cierta medida, nos estamos quitando no solo el disfrute de ellos, si no años de nuestra vida, y con ella me refiero de las generaciones venideras, puesto que nosotros podremos vivir malgastando los recursos naturales sin pensar en lo que les pueda venir a nuestros hijos. Desarrollo sostenible, ya.
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